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Archive for 28 febrero 2012

Si quereis ver las fotos más grandes pinchar en ellas.

Una victoria sanadora tras cuatro derrotas dañinas.

Básicamente, tres días después ya se sabe lo que ocurrió en ese partido, sobre todo si se ha tenido interés en saber de él, así no voy a decir o comentar nada más ni nada nuevo. Quien quiera saber algo más puede ir a las páginas de los clubs o de los periódicos deportivos.

¡Señor!, hasta donde llega la gandulería hoy.

Y ahora las fotos.

El cabezazo del segundo gol

Hasta pronto.

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Pinchando sobre las fotos podeis verlas más grandes.

Un día de verano como otro cualquiera, se me ocurrió salir a hacer fotos a mi Cuenca natal. La única diferencia con las anteriores ocasiones es que me levanté tempranísimo (ya ni me acuerdo de la hora que fue). Eso si, lo que empezó con una salida fotográfica acabó siendo un salida corta de senderismo.

Empecé la noche colocándome más o menos enfrente de la iglesia de San Miguel, en la hoz del Jucar, a media altura de la montaña, en la subida a la ermita de San Julián, patrón de mi ciudad.

Desde allí y con distinto objetivos empezó la serie de fotografías, a San Miguel y la catedral…

… un plano general del barrio de San Miguel, San Nicolas, la subida a las Angustias y el paseo de Camilo José Cela…

… la misma zona cuando estaba amaneciendo, con un pequeño y modestíiisimo painting, o iluminación del árbol de al lado,…

Poco a poco, la mañana y la luz fue asomando por detrás de la ciudad con lo que fue más complicado sacar un cielo en condiciones, no quemarlo.

Llegando esta hora, empecé a moverme hacia la ermita de San Julián. Por el camino se iban viendo escenas distintas de la ciudad. Abajo se ve un plano general de la parte que va desde el seminario (derecha) a la catedral (apenas se ve) con el barrio de San Miguel delante,…

…, la ermita de la Virgen de las Angustias (debajo) con la iglesia octogonal de San Pedro (arriba),…

… otro plano que va desde San Nicolás (izquierda), el cubo de la catedral (centro) y San Miguel (derecha) con su barrio detrás. Tal vez pongo muchas fotos de esta zona, pero es que no me canso de verla. Es uno de los barrios más bonitos de la parte vieja y por lo tanto de toda la ciudad.

Llegamos a la zona más alta de Cuenca, el barrio del castillo (o lo que queda de él). Aquí están las casas que dan a la hoz con la iglesia de San Pedro detrás.

Justo enfrente de la iglesia hay alguien escondindo tras los árboles que está observando siempre.

La puerta de entrada a Cuenca por arriba, junto al edificio que fue sede de la “Santa Inquisición” y que ahora es el Archivo Municipal (derecha), y las últimas casas de la ciudad y que conforman parte del barrio del castillo (izquierda)

Última vista general de la ciudad. De izquierda a derecha, el Archivo Municipal, el Sagrado Corazón de Jesús (arriba en el monte), San Pedro, las Angustias (debajo), el cubo de la catedral, San Nicolás, San Miguel y el Seminario.

Desde este punto no hice ninguna foto meritoria (normalmente, no hago nunca ninguna, je, je, je) hasta la llegada a la ermita de San Julián. Punto de peregrinación de los conquenses para venerar a nuestro antiguo obispo. En la foto se ve (enrejada) la gruta en la cual San Julián iba a retirarse a hacer ejercicios espirituales y también cestas de mimbre que después repartía entre los pobres.

Al lado de la gruta está la pequeña ermita que se construyó después de la guerra civil. La anterior fue destruida en la misma.

Ya de vuelta y con unas ganas tremendas de tomarme algo fresco (no me llevé nada pues no era mi pretensión llegar hasta aquí) seguí haciendo fotos, a los mismos paisajes, pero con algo más de luz. Separado por muy pocos metros del barrio del castillo se encuentra el coqueto y modesto cementerio de San Isidro. Aquí fue donde José Luis Coll quiso que le enterraran, pero que el Obispado no permitió que así sucediera.

De nuevo le hice fotos a la iglesia de San Pedro.

Y por último, justo ya cerca de donde dejé el coche, se encuentra una de las casas más curiosas de la ciudad. Está torcida, no lo está, es rara su construcción, las ventanas están a plomo, derechas, pero el resto de la casa no lo parece. Me gustaría verla por dentro, pero no puede ser.

Esto ha sido todo. Espero que os haga gustado lo que os he enseñado de mi ciudad.

Hasta pronto.

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Torca del Lobo

Torca de la Novia

En el veranillo, de eso hace ya unos mesecillos, nos tomamos un día para hacer una excursioncilla por el montecillo.

Para empezar nos movimos con el coche hasta un poco más allá de Los Palancares, justo al pie de las torcas del Agua, el Torquete y el Torcazo. Desde allí, ya andandico, nos dirigimos a ver otras torcas que hay en unos 6 kilómetros cuadrados.

Las torcas se formaron hace unos 80 millones de añicos, casi na, hace un ratico, debido a la regresión del mar y a las características de las rocas y a corrientes subterráneas que hizo que se hundiera el terreno. Miden entre 30 y 500 metros de diámetro. Aunque, por su orografía, no se puede acceder a alguna de ellas, a la mayoría si se puede descender, y eso fue lo que hicimos con los críos, en una de ellas.

La más bonita es la torca del Lobo y como en casi todos los lugares a estas formaciones se les ha atribuido distintas leyendas. La del Lobo es que un pastor fue cuidado por un lobo cuando, buscando a una de sus ovejas, se cayó en la torca y quedó malherido; cuando se recuperó pudo salir por su propio pie de la torca y se dedicó a promover las bondades del lobo. Que tierno.

Una de las últimas torcas que vimos, además es de las más pequeñas, es la torca de la Novia. Su leyenda cuenta que una novia se tiró en ella debido a que sus padres la iban a casar por conveniencia con un muchacho del pueblo colindante al suyo; como ella no lo quería y no le dejaban estar con el hombre al que ella si amaba, cuando la comitiva matrimonial pasó junto a la torca, la novia aprovechó para tirarse y morir por el amor no permitido. Que potito.

Justo antes de terminar la rutica torquera nos acercamos a ver los dos árboles centenarios que hay por estos alrededores. Uno es el candelabro, nombre que se le puso por su peculiar forma. Y el otro es el abuelo, por su vejez. Los dos son pinos nigra y en el caso del abuelo se necesitan tres personas adultas y de tamaño normal para poder rodearlo.

Después de tres horas de pasear por la magnífica sierra conquense nos fuimos a comer a un lugar de la magnígica sierra conquense. A las lagunas de Cañada del Hoyo.

Más o menos es lo mismo que las torcas, pero con agua. Desde hace unos años ya no permiten bañarse en ellas y hay unas cuantas que se encuentran en terreno privado con lo que es un tanto complicado acceder a ellas. De todas formas hay tres a las que se puede acceder muy fácilmente, están junto a la carretera y están muy juntitas las tres. Sin embargo, nosotros solo sacamos los bocadillos, nos lo zampamos con ansia, y nos fuimos viendo solo la más próxima al aparcamiento.

Íbamos a terminar el día acercándonos a La Balsa, una zona de recreo que hay cerca del pueblo de Valdemoro-Sierra. Tras tomar un cafelillo en el bar del pueblo, nos montamos en los coches y nos acercamos a La Balsa.

Pues nos llevamos una sorpresa bastante agradable. Esperábamos un riachuelillo con un entorno relativamente majo y con unas corrientes-cascadejas aceptables, pues no, no llega a ser el nacimiento del río Cuervo, pero casi. Una cascada tipo cortina formando hoquedades en las que puedes meterte, todo abierto (todavía no se han dado cuenta de la importancia del lugar), no como en el Cuervo, que está vallado para protegerlo, un lugar muy apetecible para pasar allí la tarde.

Antes de meternos en la cascada en sí, nos dimos un paseo por la orilla del río Guadazaón (ese es el río al que pertenece la cascada) hasta llegar a un molino abandonado y ver un poco más del entorno del lugar.

De vuelta a la cascada, era la hora de que los protagonistas fueran los niños. Y así fue cuando empezaron a meterse debajo de los chorricos de la cascada, o en las cuevecillas que había formado el agua. Mientras tanto los adultos nos quedamos vigilando, salvo yo que estuve gurrupeando por el lugar haciendo fotillos.

Como todo en la vida, siempre llega del fin, y en este caso, llegó el fin de la excursioncilla y del relatillo. No os podreis quejar, de una tacada os he mostrado las torcas, las lagunas de Cañada y La Balsa. Ya conoceis algo más de mi tierra.

Hasta pronto.

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Hace un tiempo hice una ruta a la que se le suele llamar la de la muralla de King-Kong. Lo curioso fue que la ruta la hice en dos partes, y en dos días diferentes (separados por una semana), con gente distinta en cada tanda.

El primer día me fui con la mujer, hijos y sobrinos con sus hijos. Ocho en total. Quedamos en la venta del puerto del Garruchal para hacer la ruta desde la senda bonita. Una vez besados todos los protagonistas comenzamos la subida. Una subida fácil por una sendica en la que de vez en cuando nos teníamos que apartar por el paso de alguna que otra bicicleta.

Por esta senda íbamos a ir a parar a la parte superior de la muralla de King-Kong. A todo esto decir que la muralla de King-Kong pertenece a la sierra de Carrascoy, al lado de Murcia.

El pico Columbares al fondo.

Desde la senda se podían ver vistas hacia el puerto del Garruchal…

…y hacia lo que se conoce como la Palestina murciana o campo lunar.

Imagen tomada de la unión de 64 fotos.

Después de un par de horas, bueno creo que fue una hora, peleándonos con los niños y tirando de ellos para subieran y andaran un poco, conseguimos llegar a un mirador donde descansamos y tomamos un refrigerio antes de volver.

Desde el mirador se divisaba una figura formada en la roca por el viento y la lluvia, la cual parecía una cara. Tal vez le pusieron el nombre de muralla de King-Kong por esa cara, no se. Me imagino que también por el muro de piedra que se levanta en la sierra y que más adelante os muestro.

Careto de King-Kong.

Desde el mirador nos volvimos a los coches para comer en condiciones y así terminar la mini excursión. Con niños no se puede hacer nada, aunque seguiremos haciéndolo manque les pese.

Hasta aquí la primera parte. Ahora llega la segunda.

El domingo de la semana siguiente me tocó salir con amigos del trabajo e hicimos la misma ruta pero empezando desde el otro lado. Lo recorrido en las dos hace que anduviera la ruta entera.

Empezamos en la Cresta del Gallo, y anduvimos hacia la cima del Relojero, donde se encuentran casi todas las antenas del mundo mundial. En un momento del camino hay una bifurcación en la que nos desvíamos hacia el camino de los Puros, dejando a la derecha el camino de subida a las antenas. Pasando por debajo se oye el ruido que hacen las condenanas.

La murallica dichosa.

Por este camino nos dirigíamos hacia la murralla y la senda bonita, caso que no llegaría a consumarse pues nos dimos la vuelta antes de llegar.

Cuando llegamos, más o menos a la mitad de la muralla decidimos comer y volvernos. Ya habíamos andando bastante. Pero antes decidimos ir a ver una antigua mina de yeso romana. Romana porque lo dicen los que la han datado por que por allí no hay ningún vestigio de ningún tipo, por no haber no hay ni yeso.

Tuvimos que acceder por un estrecho y bajo túnel que accedía a lo que sería la propia mina (descubierta, es decir, que estaba al raso), y que ahora está llena de matas y cuevas que pueden entrañar más peligro que otra cosa para las personas que quieran aventurarse a adentrarse en ellas.

Desde las minas ya hicimos el recorrido de vuelta por pequeñas huertas, algunas medio abandonadas. Eso si fue entonces cuando acaeció lo mejor. La ingestión de un par de cervezoides que nos sentaron de puta madre, en uno de los merenderos que hay cerca del santuario de La Fuensanta.

Y hasta aquí la ruta en dos mitades.

Hasta pronto.

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