Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 13 diciembre 2017

Todo llega y, por supuesto, el final de las vacaciones también. Este año (2010) han sido 15 días por Roma y la Toscana, con una ligera escapada a Pompeya.

De todas formas todavía nos quedaba un día completo que pasar en Florencia, y lo íbamos a disfrutar tranquilamente paseando por la capital de la Toscana. No haríamos nada más ese último día, solo pasear. Ya habíamos visto todo lo visitable (seguro que hay algo que se nos escapó) y dedicamos el día a tomar heladitos, pizza y echar unas risas por cualquier lugar. Lo único que vimos nuevo fue el mercadillo de puestecillos de San Lorenzo (por hacer algo), sito en el mismo lugar del mismo nombre: Mercado de San Lorenzo.

Así pasamos esas finales horas con los florentinos. Un día realmente tranquilo y en paz, sin nada en que pensar ni hacer.

El día siguiente si que nos teníamos que mover. Lavados y desayunados, y con las maletas hechas agarramos la fulgo y salimos hacia Roma para pillar el vión de vuelta pa Madriz.

El avión salía por la tarde, sobre las seis, aún así salimos temprano porque queríamos hacer escala en Orvieto. Si os acordáis, en el post del viaje a Florencia paramos en un lugar donde había un mirador desde el que se tenía una visión espectacular de la ciudad. Pues ahí paramos un par de horas antes de seguir camino a Roma.

La ciudad está subida en un promontorio volcánico, a unos 50 metros sobre la llanura. En ese promontorio está solamente la parte vieja, la ciudad se ha ido expandiendo por la parte de abajo, pues ya no hay más hueco arriba.

Un dato curioso de la ciudad es que durante un par de siglos (siglos XI y XII) fue independiente y además tuvo mucho poder sobre la zona colindante.

Nosotros entramos para ver su catedral, que tenía un estilo parecido a las de la zona de la Toscana (no se porque, pero me parecen todas iguales, como los chinos), aunque esta es gótica. La verdad es que por fuera es espectacular, tiene unos relieves a los lados de las puertas preciosos, y un colorido de los mosaicos (o pinturas) de la fachada tremendo. No es muy grande, pero esa ornamentación combinando mosaicos con esculturas la hace única. La pena fue que no pudimos visitarla por dentro ya que estaba cerrada.

Por lo demás, solo estuvimos deambulando por la plaza del pueblo, sin ir a ningún sitio. Podíamos haber ido a alguno de los miradores que tiene la ciudad, pero estábamos un tanto tristes porque se terminaba el viaje y un poco nerviosos por si se nos hacía tarde para llegar al aeropuerto.

De aquí ya os podéis imaginar lo que hay, llegar al aeropuerto, dejar la furgo, coger el avión, llegar a Madrid, y volver a Murcia medio dormidos y de bajón. Lo único positivo es queda menos tiempo para las siguientes vacaciones.

Hasta pronto.

Anuncios

Read Full Post »