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Archive for 29 mayo 2019

Hace ya mucho tiempo que tenía ganas de combinar el viaje de verano con una de mis aficiones, la historia de la segunda guerra mundial. Era difícil ya que no voy solo y hasta ahora solo había conseguido ver el museo de la segunda guerra mundial de París, el que está en los Inválidos. Pero en el verano del 2016 conseguí convencer a mi mujer e hijos para visitar Normandía y así disfrutar de dos de mis aficiones, viajar y la IIGM. Encima, al enterarse, se unió mi hermano con su mujer y dos de sus hijos. Total que fuimos ocho al viaje, con lo que se hizo más ameno para todos, los primos iban por un lado, las mujeres por otros y los hermanos por otro, aunque todos juntos.

Partimos un día como otro cualquiera de verano para Madrid, donde haríamos noche en el Axor Barajas y aprovecharíamos tanto para dejar en su garaje los coches y como su shuttle para acercarnos al día siguiente a la terminal correspondiente y pillar el avión a París. El hotel merece la pena por lo bien que está y por sus servicios, sobre todo, si el avión que tienes que coger sale temprano. Si tu salida es al mediodía o más tarde te puedes ahorras el dormir y el parking de larga estancia de Barajas es unos 30€ más barato que el hotel por semana. Pero en nuestro caso, el avión salía sobre las 8,30 y preferimos salir un día antes que viajar por la noche y no arrastrar el cansancio el resto del día.

En Madrid poco pudimos hacer (por no decir nada), el hotel está pegado al aeropuerto y simplemente salimos por los alrededores para estirar las piernas después del viaje de cuatro horas desde Murcia, y para cenar en un restaurante cercano, que, por cierto, no nos gusto mucho, sobre todo por la calidad-precio. La comida no estuvo mal, pero se subieron un poco a la parra a la hora de cobrar. El restaurante se llama Arte-Sano. De aquí a la piltra que al día siguiente teníamos que madrugar.

Con las legañas todavía pegadas a los ojos nos montamos en el shuttle en dirección a la terminal 1 (creo que era esa) para montar en Easyjet en dirección al aeropuerto Charles de Gaulle. De los tres aeropuertos de París elegimos ese por que era mas fácil ir hacia Normandía. Desayunamos en el aeropuerto un café malo con un bizcocho pedorro y ya os podéis imaginar que no resultó precisamente barato. Nos montamos, volamos, aterrizamos, recogimos un par de maletas que facturamos y nos fuimos al mostrador de Sixt a por la furgona que nos estaba esperando en el parking. Aclaramos todos los detalles del alquiler y salimos del aeropuerto en dirección a París.

No era necesario que pasáramos por París, pero una petición de Alejandro (no se acordaba de cuando estuvo aquí con cuatro añitos) y secundada por todos los demás hizo que nos adentráramos en la ciudad de la luz, principalmente a ver y comernos un bocata al pie de la torre Eiffel. Y eso hicimos, compramos unos bocadillos por el camino a ella y luego nos sentamos en los jardines de Trocadero con la torre a la vista entre los árboles a zampárnoslos.

Un tiempo después recogimos las mantas y nos fuimos para Normandía. Nos esperaban casi trescientos kilómetros, prácticamente todo por autopista de peaje, más caras que las españolas, pero bastante mejores y además te permiten ir un poco más deprisa.

Nuestro destino estaba en la localidad de Maisons, perteneciente a la provincia de Bayeux. La casa que alquilamos se llama “Le moulin de la Fosse Soucy”. La casa está genial para los ocho que fuimos, un poco cara (poco más de 1200 euros), pero como tardé un tiempo en reservarla me quitaron las baratas y nos tuvimos que quedar con esta. De todas formas, como ya he comentado, la casa está muy bien y los dueños fueron muy diligentes, nos ofrecieron mucha información de la zona, tanto turística como de festejos o eventos, y estuvieron para lo que necesitáramos. La localización de la casa está genial para el que quiere visitar las playas del desembarco. Justo en medio de la playas, la única que pilla un poco más alejada es la playa de Utah (unos 60 kilómetros al oeste) o la batería de Merville (unos 70 kilómetros al este)

Llegamos sobre las 6 de la tarde, buena hora para los franceses, sorteamos las habitaciones, colocamos las cosas y nos bajamos a Bayeux al Carrefour que nos dijo la casera (por cierto, cierran a las ocho de la tarde) Compramos el desayuno y algo para bocatas y cenas y nos fuimos para la casa a descansar. Aun así el día todavía duraría, hasta las once y pico íbamos a tener luz, por lo que se hacía raro estar en la casa. Pero con el cansancio acumulado de tanto ir de allá para acá nos fuimos a sobar que al día siguiente empezaría nuestro desembarco.

Así que, hasta pronto.

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