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Archive for the ‘Pompeya’ Category

Hoy si que tocaba madrugar de cojones, digo, de narices. Nuestro destino estaba a 250 kilómetros de la casa. Desayunamos lo que pudimos y a las seis de la mañana salimos hacia Pompeya. Conducía yo y yo fui el único que no dormí en todo el viaje. El que más y el que menos se echó un rosquete o dos o tres, los que pudieron.

El viaje no se hizo largo ni pesado, aunque lo empezamos de noche, y llegamos justa a la hora de abrir, las 9 de la mañana. No queríamos perder día y por eso fue madrugar. Si nos sobraba tiempo mejor era que fuera al final que no llegar tarde y que nos faltase día para poder ver toda la ciudad.

Entrada a la Basílica desde el Foro

Templo de Apolo

Aparcamos y nos fuimos a hacer cola en la fila para entrar. No había mucha por la hora que era. Entramos por la Porta Marina desde donde empezó la visita. Aunque son ruinas y te tienes que imaginar casi todo, están en muy buen “estado” y es fácil andar por ellas y ver que es cada cosa. De todas formas, es prácticamente imposible ver todo en un día. Nosotros pudimos disfrutar de un 60% o 70% de la extensión de la ciudad excavada, y no del todo lo bien que uno hubiese querido. De lo que si disfrutamos es del mucho polvo que había por todos los sitios, la sequedad de la tierra y el mucho sol que estuvo haciendo esos días hacía que hubiera muuuucho polvo por doquier. El que llevara chanclas se lleno hasta la rodilla de polvo y tierra, además de ser muy incómodo andar por esas calles de Pompeya.

Antes de nada un pelín de historia (que se que no os gusta) para el que no sepa nada de nada de la destrucción de la ciudad.

Templo de Apolo

Figura en el templo de Apolo

Fuentes oficiales dicen que fue una erupción espasmódica y tremenda del volcán Vesubio que hizo que la ciudad, junto a otras de la zona, fuera enterrada por unos cinco metros de ceniza y piedra pómez, haciendo que parte de su población pereciera sin poder reaccionar (debido a la rapidez y lo sorpresiva de la explosión)

Extraoficialmente, la erupción fue provocada por la concatenación de sucesos que provocaron los elementos subversivos de la OLP, la Organización para Liberación de Pompeya. Este grupo terrorista, liderado por Arafat I, el cejijunto, estaba construyendo túneles en la falda del monte Vesubio para el tráfico ilegal de esclavos y así desestabilizar la economía local, lo que provocó una inestabilidad geológica e iniciara la explosión del volcán. Sin querer, la OLP se cargó por completo la economía de la zona, la cultura de la zona, la justicia de la zona, todo, se cargó todo.

Foro con el Vesubio al fondo

Foro desde el templo de Júpiter

Fuese de una forma o de otra, la ciudad se “conservó” casi en perfecto estado debido a toda la ceniza y piedras que cayeron sobre la misma. Eso si se mantuvo tapada y oculta durante casi 17 siglos hasta que un agricultor descubrió una casa del pueblo de al lado, Herculano, que también fue destruido por la erupción, allá por el siglo XVIII. A partir de ahí se empezaron a buscar los restos de Pompeya. Y fue un ingeniero español, Roque Joaquín de Alcubierre, por orden de Carlos III, que por entonces además de rey de España lo era también de Nápoles, el que empezó a excavar en la zona para así destapar la ciudad de Pompeya casi a finales del siglo XVIII.

Una vez contados todos los puntos de vista de las noticias, y algo del descubrimiento de la ciudad, volvemos con el viaje. Subimos a las ruinas, yendo hacia el foro, a través de la puerta Marina. Lo primero que vemos es el templo de Venus a la derecha y unas cuantas domus o establecimientos de artesanos a la izquierda. El templo está en un estado un tanto pobre, debe ser que no les ha dado tiempo para desenterrar del todo el edificio. Antes de llegar al Foro pasamos el templo de Apolo, que conserva muchas columnas y se ve fácilmente el altar del mismo. El templo es uno de los lugares más antiguos de Pompeya.

Escayola de como se quedó una persona en el momento de la erupción

Supuestamente, así les sorprendió la erupción a una madre y su hijo, uno al lado de otro.

Inmediatamente después del templo se encuentra la basílica, que como ya dije en otro post, es donde se impartía la justicia, no donde se rezaba, como actualmente. Era el edificio más grande y esplendido de los que daban al foro de la ciudad. Precisamente de la basílica pasamos al Foro, que como en todas las ciudades romanas era el centro de la vida cotidiana de la población. Nosotros estuvimos paseando de aquí para allá viendo los distintos edificios que dan a la plaza del pueblo, que se alinea, más o menos, de sur a norte con el Vesubio. En el foro se encuentra el templo de Júpiter, que ocupaba la zona norte, justo delante de las termas.

Conforme miras el templo de Júpiter, a su izquierda, se encuentran lo que eran unos graneros, pero que ahora son almacenes de lo que se ha ido encontrando en las distintas excavaciones. En el lado opuesto, a parte de otros edificios o templos, se encuentra el Macellum, un mercado donde se vendían frutas y otro tipo de género. En el se encuentran unos estantes donde se pueden ver varios cuerpos de pompeyanos y como quedaron en el momento de la erupción. En realidad, no son cuerpos petrificados, sino estatuas que se hicieron al rellenar el molde que se dejó en la piedra volcánica al descomponerse los cuerpos.

Termas del foro

Vía de Mercurio

Seguimos foro arriba, pasamos el templo de Júpiter y nos acercamos a las termas. Allí, antes de entrar, vimos que en una esquina del edificio hay una cafetería, que es donde íbamos a comer algo ese día. No había otro sitio donde comer y no nos habíamos llevado nada de picar. Volviendo a la termas, es uno de los pocos edificios techados no artificialmente. Como todas las termas romanas tiene habitaciones para baños fríos, templados y calientes. Pero estos, por la conservación se pueden observar como era la decoración llena de pinturas y de figuras de terracota.

De las termas nos dirigiríamos a una de las esquinas de la excavación, para ver la villa de los Misterios. Pero por el camino hay mucho que ver. La casa del Poeta Trágico tiene un mosaico de un perro y una frase que hoy sigue en vigor: “cave canem”, “cuidado con el perro”. El mosaico solo lo puedes ver, pero antiguamente formaba como una alfombrilla de entrada de la casa.

Casa de Salustio

Al lado de la casa del Poeta Trágico está la casa de Pansa, una casa aristocrática, enorme, en el que las habitaciones se distribuían alrededor del atrio y del peristilo. Era tan grande que incluso su dueño alquilaba algunas habitaciones.

Continuamos por la vía Consolare que llega hasta la puerta de Ercolano o Herculano. En esta calle hay una casa donde hacían pan, osea, una panadería, o como decían antiguamente, un horno. Este horno era uno de los más de 30 que había en la ciudad. Estaba claro que los pompeyanos comían a base de pan, bocadillos, o mojete. Justo después del horno se encuentra la casa de Salustio, una de las más importantes de la ciudad y una de las más viejas (año 180 antes de Cristo), además de una de las mejor conservadas. Aunque le han puesto techado para que nos podamos hacer una idea de como era entonces, esto también ha servido para poder proteger las pinturas de las paredes que son de las mejor conservadas de toda la ciudad. La casa sufrió un pequeño bombardeo aliado en 1943, dañando algunas pinturas del jardín.

Pinturas de la casa del Misterio

Más pinturas de la casa del Misterio

Bajamos paseando con el sol en nuestros calvas (los que las tuvieran) que calentaba bastante bien. Pasamos por la puerta de Ercolano, al lado de la necrópolis, y un poco más adelante a la izquierda está la casa de Diomedes, casa que no vimos, no me acuerdo el porqué, no se si estaba cerrada al público o que ni nos dimos cuenta de que estaba allí. Seguramente, la razón fue esta segunda, pues llevábamos ya tres horas dentro viendo piedras (como dirían mis críos), arrastrando a los mengajos y con un calor de tres pares de narices, lo que nos hizo perder de vista esta casa.

Un poco más abajo llegamos a la casa del Misterio. Situada en la esquina noroeste del parque arqueológico, está totalmente apartada de todo lo demás, pero guarda unas pinturas que se han conservado perfectamente hasta ahora. Merece la pena venir a Pompeya solo por esta casa/mansión. Casi toda la casa está llena de pinturas por todas partes. Aunque está techada, esa techumbre se ve que es actual, solo para salvaguardar las habitaciones que contienen dichas pinturas. La casa era de una persona muy rica, que después del terremoto previo a la erupción pasó también a ser una granja dedicada, sobre todo, a la elaboración de vino.

Jardín de la casa de la Fontana Piccola

Impluvio de la casa del Fauno

Deshicimos el camino y llegamos otra vez a la casa de Salustio, donde nos desviamos a la izquierda para ver la casa de la Fontana Piccola. Casa que solo por su fuente debía pertenecer a alguien rico. Un poco más adelante entramos en una de las casas más bonitas y que debían de serlo en la época, la casa del Fauno, además de ser una de las más grandes. Ocupa toda una manzana, la rodea cuatro calles. Tiene dos peristilos y dos atrios. Entre los dos peristilos se encuentra una copia del mosaico que hubo en su tiempo y que representa una batalla entre Alejandro Magno y el rey de Persia. ¡Impresionante!. En el atrio principal se encuentra una copia de la estatua del sátiro danzate, el fauno, de ahí el nombre de la casa. En la antigüedad se llamaría de otra forma, o no se llamaría, pero cuando lo descubrieron le colocaron el nombre por la estatua, como a otras casas por otras estatuas, pinturas, u otras cosas que se encontraron en ella.

De aquí nos empezamos a dirigir hacia el restaurante, aunque antes pasaríamos por el lupanar para ver sus cuadros eróticos. Para llegar a ello pasamos por otro horno (con perro incluido, y digo lo del perro porque en las ruinas nos encontramos una docena de perros al parecer callejeros pululando por entre las piedras, me sorprendió que no los echaran de un lugar tan turístico y emblemático), y por otra casa en la que se veía otra fuente parecida a la de la Fontana Piccola, además de otras muchas que no nos interesó pasar o que no había nada de relevancia o que no nos apeteció, simplemente.

Uno de los muchos hornos que había en la ciudad

Casa de la Venus de la Concha

El centro de lujuria y perdición, más otras cosas innombrables, el lupanar, el puticlub de hoy en día. La situación era ideal, rodeada de muchas casas y cerca de unas termas. Ibas, te tirabas a la churri y te acercabas a las termas a lavarte el churro. Ideal. El lugar es pequeño, pero con sus cinco o seis habitaciones cerradas con simples cortinas que dan a un pequeño pasillo ilustrado con escenas eróticas, y al fondo un urinario. Normalmente las lupas (putas en latín) eran esclavas griegas y orientales que vivían en la planta superior junto al chulo correspondiente. Es la única vez que he ido a un puticlub, allá vosotros si no creéis en mi palabra.

Aquí llegó la hora de picar algo y nos fuimos al restaurante a pillar una mierda pinchá en un palo, es una forma burda de decir que no comimos nada bueno. Mas vale que os llevéis algo en una mochila porque el mini restaurante de las ruinas no vale nada. Lo único bueno es que nos sirvió de descanso y nos pudimos esconder del sol un poco, que no vino nada mal.

Llevábamos más de cinco horas en la ciudad y aún nos quedaba bastante por ver. Ahora nos íbamos al extremo este de las excavaciones con el fin de ver el anfiteatro. Para ello cogemos la vía dell’Abondanza, de la abundancia, en la que había abundancia de domus, pero prácticamente todas cerradas y de las que solo se podía ver algo desde una valla exterior en lo que sería la puerta de la casa. Alguna estaba cerrada porque estaban actuando los arqueólogos en ella y no podías pasar. Aún así en alguna pudimos pasar y contemplar lo que en ella hubiera, pinturas, alguna estatua, etc.

Jardín de la casa del Citarista

Chino, chano, llegamos a la casa de Octavius Quartio en la que sorprende el tremendo jardín con una piscina alargada con pequeñas cascadas. Y al lado de esta, está la casa de la Venus de la Concha, también con un jardín amplio con peristilo y con casi todas las habitaciones con abundantes pinturas. En una de las paredes del peristilo está la pintura que da nombre a la casa, la Venus de la Concha. Esta es una de las domus más bonitas de Pompeya.

Tras esta maravilla, nos acercamos al anfiteatro más antiguo que se conoce de la antigua Roma, se construyó allá por el 70 A.C., casi, casi antes que la ciudad, vamos como ahora las urbanizaciones, primero se construye el campo de golf y después las casas. En sus gradas podían llegar a caber hasta 20000 personas de Pompeya y sus alrededores. Una curiosa anotación documentada en la historia es que ya en aquellos tiempos había peleas entre distintos grupos de hooligans, un grupo de pompeyanos y otro de Nocera se liaron a mamporros y eso provocó que el anfiteatro se cerrara durante 10 años.

De aquí ya empezamos el regreso hacia la salida, nos quedaba poco que ver. Pero lo curioso fue que nos perdimos una de las casas más grandes y bonitas de la ciudad, la casa de Menandro. Habrá que volver a Pompeya para verla. Un poco después de esta casa está la casa del Citarista, también una de las grandes. Tiene dos atrios y tres peristilos. El peristilo principal tiene una piscina central con figuras de animales de bronce que son fuentes.

Cuadripórtico de los teatros o cuartel de los gladiadores

Nos acercamos a ver el pequeño teatro y el gran teatro, que están juntos. Los dos forman un pequeño complejo cultural, junto a una especie de claustro cuadricular (cuadripórtico) que usaban los espectadores como descanso entre acto y acto de las obras teatrales. Pero diez años antes de la erupción dejó de tener ese uso para convertirse en un cuartel de gladiadores. De los dos teatros el más viejo es el pequeño u Odeion. El grande fue el primer gran edifico que se limpió en las excavaciones.

Alrededor de los teatros hay varios edificios, como un foro triangular, un gimnasio samnita de una época anterior a la romana y un par de templos, en el que destaca el templo de Isis por lo que representa, dar culto a una divinidad no griega, a una diosa egipcia. El templo es pequeño y está bastante bien conservado y tiene a su lado un altar y un pequeño foso donde se dejaban las ofrendas a la diosa.

Como dato curioso del templo es que como ya he dicho el teatro grande fue el primer gran edificio excavado y por tanto los otros lugares de su alrededor fueron también descubiertos al principio de la excavación, el templo fue el primer edificio religioso que vio la luz en la ciudad. Además de ser el mejor conservado de todos, los arqueólogos tenían un interés especial en el porque era el primer santuario egipcio que podían ver ya que en aquella época era bastante difícil viajar a Egipto, supongo que por otra razón que la del viaje, pues si se había ido a América unos siglos atrás, navegar al otro lado del Mediterráneo no sería ningún problema, vamos, digo yo.

Templo de Isis

Ya desde aquí decidimos irnos. En total estuvimos unas ocho horas dentro de las excavaciones y nos faltó tiempo, aproximadamente vimos un poco más de la mitad. Las ruinas están en un estado de conservación que te hace ver más que otras ruinas romanas, como vivían los romanos, las riquezas y pobrezas, los espectáculos, la religión, hasta te hace ver como valoraban ellos algo tan simple para nosotros hoy en día como es el pan. Cuando visitas ruinas como las de Ampuria Brava, Baelo Claudio, Segóbriga o la misma Roma no te das totalmente cuenta de como eran o vivían antiguamente, pero en Pompeya, si. Disfruté como un enano por esas calles. Recomiendo su visita totalmente.

Bueno, de vuelta a Roma paramos en un centro comercial a la entrada de la capi, a comprar cena y llevárnosla al apartamento. Pero la relajación llegó cuando terminamos de hacer las maletas, pues al día siguiente partíamos hacia Florencia.

Hasta pronto.

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