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La NASA nos ha deleitado, en estas fechas tan señaladas de la Navidad, con la exposición de varios objetos (más de 300) sobre los distintos viajes que han realizado durante los últimos 50 años.

Muchos de los objetos son originales, sobre todo, comida y trajes, pero otros son maquetas (los menos), de naves (totales o parciales) y cuadros de mandos.

Maqueta a tamaño real del Sputnik

La exposición te va llevando por un recorrido en el tiempo de lo que fue la NASA hasta nuestros días. Comienza pasando por una réplica del puente que conecta las naves con el ascensor. Esta te adentra en lo que sería el inicio, la ciencia ficción. Julio Verne, H. G. Wells y otros escritores y pintores, desde donde los modernos pensadores fueron fijándose en diseños y otras cosas para ir concibiendo la astronáutica moderna. Bueno esto suena un tanto fastuoso, que se fijaran en dibujos, y que de ahí saliera lo que conocemos es un tanto exagerado. Sin embargo si se fijaron en detalles que luego  resultaron clave para la evolución de la cohetería y astronáutica, como diseños de los cohetes que salían en películas de Fritz Lang o en los libros de Verne y que resultaron ser muy parecidos a los primeros cohetes militares, las V-2 de los nazis.

Foto de la foto de la perrita Laika en su cubículo espacial.

La siguiente sala habla de dónde empezó todo esto. De la NACA que fue un comité sobre la aeronáutica, creado en 1915 y desaparecida en el 58, justo cuando se creó la NASA. En realidad la NACA y la NASA convivieron en el tiempo durante un par de meses, agosto y septiembre.

Ya a partir de la segunda sala se empieza a hablar de la carrera espacial, de la “batalla” espacial entre rusos y américanos, de la conquista del espacio. Del lanzamiento de la perra Laika (por parte de los rusos) y del chimpancé Ham (por los Estados Unidos)

Gagarin fue el primer hombre enviado al espacio, frente a Shephard que fue el primer estadounidense en salir al espacio, aunque los rusos nombraron ese viaje como el “salto de la pulga” por lo corto y pequeño que fue. Eso si, Gagarin viajo con todos los automatismos posibles, mientra que Shephard podía controlar ciertos mandos de su pequeña nave.

En la exposición se podían ver objetos reales como este traje, que podía pesar, con todos sus apechusques, un poco más de 80 kilos.

O vehículos lunares rusos, el Lunokhod (como el de la foto), que nunca se llegó a utilizar debido a que los rusos no llegaron a la luna. Mejor dicho nunca fue pilotado por ninguna persona, pero si pisaron la luna en dos ocasiones, en el 70 y en el 73. Sin embargo este invento si que le dieron muy buena utilidad en el desastre nuclear de Chernobil, ya que su ligereza hacía que pudiera pasear por los tejados de la central nuclear y así retirar los escombros del desastre.

El que si fue bastante operativo fue el rover de los americanos. Lo utilizaron en varios alunizajes. Gracias a esto me enteré (ignorante de mi) que los americanos habían alunizado varias veces, yo pensaba que solo lo habían hecho en el 69. De todas formas hay varias opiniones sobre estos casos, de si realmente alunizaron o eran montajes, yo aquí ni entro ni salgo en ese tema.

Cuadro de mandos de alguna de las naves que utilizaron los americanos.

Los viajes espaciales han sido, hasta hace apenas 20 años, “cosa de hombres”. Las mujeres en la NASA, para los que no tenemos una edad muy alta, empezamos a verlas a subirse en cohetes en la época de los trasbordadores espaciales. Pero ellas lo intentaron hace ya mucho tiempo, a finales de los 50. Fue un grupo de 13 mujeres que se incorporaron al Proyecto Mercury 13. Realizaron las pruebas para ser astronautas (el proyecto no fue nunca parte de ningún programa de la NASA) y las pasaron, pero fueron rechazadas por ser mujeres. Incluso varios astronautas declararon que no podía haber mujeres astronautas, porque así lo decía la NASA.

Por suerte, eso ha cambiado y ahora las mujeres son parte del personal activo de los viajes e incluso han sido comandantes de las naves.

En la Unión Sovietica no tuvieron problemas para que las mujeres fueran protagonistas en estos menesteres y en el 63 fue enviada al espacio Valentina Tereshkova. La primera mujer americana que salió al espacio fue Sally Ride en 1983.

Reproducción a tamaño real de la nave del proyecto Mercury 7.

El primer proyecto tripulado de la agencia espacial para la conquista del espacio fue llamado Mercury 7. El número se debió a que el equipo de astronautas que estaba en el proyecto fue de siete.

Fueron los primeros astronautas americanos que salieron al espacio, en concreto, fue Alan Shephard (en mayo del 61) el primero en salir al espacio, y John Glenn (en febrero del 62) el primero en dar una vuelta orbital a la tierra. Cuando esto ocurrió, los rusos ya llevaban 48 viajes orbitales a la tierra.

Se puede ver lo estrecho de la nave.

La nave del proyecto era tan pequeña que se dijo de ella que “en lugar de llevar la nave un astronauta, era el astronauta el que llevaba a la nave”

Del proyecto Mercury se pasó al Gemini, y de este al más famoso, el proyecto Apollo, que tenía la intención de llevar al ser humano a la luna.

El proyecto Apollo se sirvió de los cohetes Saturno para lograr el objetivo. Estos cohetes medían 110 metros de altura y estaba dividido en módulos que se iban separando conforme dejaban de ser útiles para la misión. Al final se quedaba solo el módulo de mando Apollo y el módulo lunar.

Fue en el Apollo XI en el que se pisó por primera vez la luna. El famoso “es un pequeño paso para el hombre, pero un gran paso para la humanidad” fue pronunciado por Neill Armstrong cuando descendió del módulo lunar para pisar por primera vez la luna.

Cápsulas de oxígeno que fallaron y que crearon los tripulantes para sobrevivir en el Apollo XIII.

En el viaje del Apollo XIII también se pronunció una famosa frase: “Houston, tenemos un problema”. Un fallo en las cápsulas de oxígeno hizo truncar el alunizaje y gracias al invento de los tripulantes se pudieron salvar las vidas de los mismos.

En el Apollo XVII viajó por primera vez un astronauta que no era militar, el geólogo Harrison Schmitt.

En total, seis de las misiones acabaron en la luna y solo una, la 13, acabó en semifallo.

Cuando se terminó la guerra fría, comenzó la cooperación ruso-americana y también con la ESA, la Agencia Espacial Europea. Fue cuando se empezó la era de los transbordares y el de la estación espacial internacional. Por desgracia, también han llegado las misiones más desgraciadas, con dos desastres, uno nada más despegar y otro cuando hacían la reentrada en la atmósfera, pereciendo todos los tripulantes de ambos transbordadores.

Réplica de la cabina de uno de los transbordadores. Casi como un avión.

Desde uno de los transbordadores se puso en orbita el telescopio Hubble, telescopio desde el que se han descubierto una gran cantidad de nebulosas, estrellas, galaxias, etc. Ha conseguido una cantidad tremenda de información y de fotografías. Como todo, también tiene caducidad y en el 2013 está programada su entrada en la atmósfera y su desintegración en ella.

Réplica del telescopio Hubble.

Ahora, con toda la tecnología a nuestro alcance, no podemos imaginar ningún viaje al espacio sin potentes ordenadores, calculadoras y demás aparatos necesarios para cualquier travesía por nuestro cielo. Sin embargo, al principio no hubo ni chips, ni ordenadores, ni nada parecido. Los cálculos se hacían a mano, con bolígrafo y papel, como quien dice. La regla de la foto hizo de primera calculadora, con ella se sumaba, restaba, dividía, o multiplicaba, para hallar los desplazamientos u otras maniobras. Sorprendente, ¿verdad?

El primer ordenador de a bordo no llegaba a 30 kb, lo que ahora ocupa un trabajo de una página de Word. Poco a poco se fue instalando la tecnología en los cohetes y transbordadores hasta lo que conocemos hoy.

Distintos aparatos "prehistóricos" de las distintas naves.

Cosas tan sencillas, como comer o andar son un problema en el espacio, y normalmente, nadie de la “plebe” se para a pensar en ellas. Pero, ¿cómo cagan o mean los astronautas? bueno saber, sabemos como lo hacen, la pregunta sería ¿dónde hacen sus necesidades? Pues hasta los años 70 llevaban pañales, como los bebés, y a partir de las salidas para montar el laboratorio Skylab (laboratorio previo a la estación espacial internacional). En el Skylab se montó el primer baño, eso si, alicatado hasta el techo. Lo único que no tenía era bidé. Podeis ver en la foto como era el primer baño espacial. Lo que no se es lo que utilizarían para fijarse a el, debido a la ausencia de gravedad. Junto al baño está la primera “mochila” con propulsores para poder dar paseos por el exterior y no perderse en la inmensidad del espacio.

La evolución de las naves y cohetes, siempre a escala, los podeis ver en esta foto. El que está más a la izquierda es el V-2 nazi que bombardeó Londres al final de la segunda guerra mundial. Los tres siguientes también fueron cohetes con fines militares, lo que serían los misiles nucleares de la guerra fría. Uno de estos, el más grande, se reconvirtió en cohete tripulado para salir al espacio. Los tres de la derecha, o últimos, son exclusivamente naves espaciales. El más grande es el cohete Saturno V de las misiones Apollo y el último es el más reconocible, por lo más cercano en el tiempo, es uno de los transbordadores.

Pero para llegar a todo esto, poder pisar la Luna o poder llegar a Marte, tuvo que existir alguna o varias personas que idearan y consiguieran cuadrar fórmulas y así conseguir volar al espacio.

Los padres o creadores de la cohetería o astronáutica fueron Konstantin Tsiolkovsky, Robert Goddard y Hermann Oberth. Wernerh von Braun y Sergei Korolev recogieron los datos y teorías, los mejoraron y los trasladaron a la práctica. Estos dos últimos fueron los arquitectos de las carreras espaciales de los americanos y rusos, respectivamente.

Pero leyendo por internet, hay un científico olvidado por la exposición, pero que para von Braun es el verdadero padre de la astronáutica moderna, es el peruano Pedro Paulet. Este fue el inventor de la propulsión a chorro, invento que utilizan los cohetes modernos. Lo curioso es que este invento lo llevó a cabo fijándose en el desplazamiento del calamar.

Hasta aquí lo que dio de si la visita a “La aventura del espacio”. Espero no haberos demasiado con tanta palabrería.

Hasta pronto.

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